Siempre quise tener en el jardín una imagen de la Virgen con el niño. Mi marido, que es un manitas, moldeó en arcilla en retazos de tardes, la imagen que le venía a la memoria: La Virgen comiéndose a besos al Niño Jesús. Le dio una capa de imprimación blanca y ahora luce radiante. Tanto, que las vecinas buganvillas van buscando la imagen con sus verdes y fucsias hojas.

me encanta como os quedó!
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